Hoy es el día de la radio. Un 27 de agosto, cuatro entusiastas desde una terraza lograron que las ondas radiofónicas fueran escuchadas a distancia, sin imaginar que le estaban dando rienda suelta a uno de los grandes inventos del siglo.
Ya perfeccionada, la radio era fundamental para interpretar y “ver” una carrera de autos. Desde un polvoriento camino, en el medio de un pueblo lejano o al costado de una ruta nacional; la radio, portátil, pegada a la oreja de cada espectador, no solo informaba, sino que le ponía toda la magia para conocer resultados, pasos y comentarios de tal o cual carrera…un lujo.
Ni hablar de aquel llamado del avión para que el cronista aéreo con un clásico “top” le dijera a los oyentes la ubicación de tal o cual piloto o a veces, lamentablemente, informara de alguna situación triste, complicada y que devenía en una pérdida. Todo eso es la radio, mágica y fascinante, vínculo obligado con el TC.
Feliz día.

Hoy es el día de la radio. Un 27 de agosto, cuatro entusiastas desde una terraza lograron que las ondas radiofónicas fueran escuchadas a distancia, sin imaginar que le estaban dando rienda suelta a uno de los grandes inventos del siglo.
Ya perfeccionada, la radio era fundamental para interpretar y “ver” una carrera de autos. Desde un polvoriento camino, en el medio de un pueblo lejano o al costado de una ruta nacional; la radio, portátil, pegada a la oreja de cada espectador, no solo informaba, sino que le ponía toda la magia para conocer resultados, pasos y comentarios de tal o cual carrera…un lujo.
Ni hablar de aquel llamado del avión para que el cronista aéreo con un clásico “top” le dijera a los oyentes la ubicación de tal o cual piloto o a veces, lamentablemente, informara de alguna situación triste, complicada y que devenía en una pérdida. Todo eso es la radio, mágica y fascinante, vínculo obligado con el TC.
Feliz día.



