Es cierto que cuando uno va creciendo debe hacer su propio camino, elegir qué equipo de fútbol seguir, deporte, profesión, colores, olores y sabores favoritos. No obstante, cómo se le puede pedir a un nieto de italianos que no coma pastas, cómo se le puede pedir a un descendiente directo de españoles que no adore los mariscos, cómo se le puede pedir a un Di Palma que no le hierva la sangre con el rugir de un motor.
“Desde chico, mi mamá intentó que nos dediquemos a otro deporte, pero solo quise correr en autos, es algo que como se dice se lleva en la sangre, esa pasión por los fierros”, Josito mismo lo dice, “se lleva en la sangre”, esa ganas permanente de estar arriba de un auto, metiendo mano él mismo tal como lo hacía su abuelo, aquel “Loco Luis” que le dio vida a tanta adrenalina en una familia signada por la velocidad y la pasión.
Josito es un Di Palma con todas las letras, tiene todo para serlo, el carisma, la pasión, la simpatía constante, la buena onda y el compromiso con el deporte motor que tanto ama, algo que aprendió, formó o tal vez simplemente se dio porque se tenía que dar. “Hay cosas que salen naturalmente, hay momentos en los que uno es simpático porque sale y a la hora de trabajar hay que trabajar, quizás lo que me puede llevar a diferenciar de mis tíos por así decirlo, es esos años que yo estuve en lo de Berta, pero en si mi forma de pensar jamás cambió, tal vez veo el automovilismo desde otro punto de vista, pero sigo siendo el mismo de siempre, tal vez salí un poquito más cuerdo en algunas cosas, pero soy un Di Palma”, confesó entre risas y con orgullo en los ojos.
Es cierto que forjó su propio camino y que hace rato dejó de ser el nieto, hijo o sobrino de, con 24 años ya tiene nombre propio y no por ser un Di Palma sino por ser simplemente Josito, pero para ser quien es hoy cuánto de esta familia tiene en su personalidad y su forma de ser en la vida.
“Lo que más mamé de los Di Palma fue de parte de mi viejo, el ser ante todo buena persona, es el formato que copié de él, ser honesto e ir siempre con la verdad, manteniendo siempre los principios y ser lo más humilde posible. Después en cuanto a la relación con la gente uno lo mira a Marcos y algunas cosas hay que copiarle porque mal no viene. Y de mi abuelo tengo de él y pude compartir la pasión, el automovilismo cambió mucho y él era un apasionado, hoy la mayoría de los que vienen al TC es por el sueldo y no por la pasión, lo que yo tengo de mi abuelo es esa pasión única”.
Convirtiéndose poco a poco en ídolo siendo respetado y muy bien acompañado por sus hinchas, en alguna época de su vida probablemente debió soportar la comparación y esa mochila de sentirse obligado a andar bien, por el simple hecho de ser el nieto de un referente, de un hombre inigualable que si hoy estuviera se sentiría orgulloso al ver cómo su nieto buscó la mejor manera de hacer las cosas, desligándose de esa mochila y ganándose un lugar él mismo paso a paso, con entusiasmo y garra.
“Es común que comparen y pregunten por ser el nieto o el sobrino de alguien, en Arrecifes tal vez uno está más tranquilo porque allá sos uno más y eso lo hace ser a uno tan transparente, nadie es diferente por ser Di Palma, no me dan cierta importancia como para hacer que yo cambie, puedo ser simple y así soy en todos lados, en todos los sentidos de la vida tal vez en algún momento si se necesite chapear con el apellido, pero no es mi estilo”.
Con la palabra pasión bien arraigada en su vocabulario, Josito abrió las puertas de su mundo compartiendo una picada, una sonrisa y algunas pausas en las que pensaba realmente qué responder como por ejemplo que sería de su vida sin el automovilismo, “todos los días de mi vida me hago la misma pregunta, si mañana no corro, qué hago, por lo visto me gustaría cantar porque en todos los viajes que hago canto, pero lo hago muy mal, la verdad ni idea, no lo se, no puedo estar sin automovilismo”.
Quien pudiera estar sin el automovilismo siendo heredero de una dinastía fierrera, de una historia que va de Di Palma en Di Palma, que continuará en su hermano, su primo y seguramente también en sus nietos y sobrinos, cómo estar sin automovilismo si en ese 0+ que corre por sus venas también corre el fuego sagrado del Turismo Carretera, ese fuego apasionado que heredó y también forjó.
“Está bueno seguir el mismo camino que formó la familia, seguramente si soy heredero de una pasión y me encanta serlo, porque me vuelvo loco cuando no corro, pero creo que formé mi camino, seguramente lo llevamos en la sangre, pero más allá de eso yo hice lo mío, apunté para el lado que me parecía a mi y lo sigo, no me gusta que me comparen con mi abuelo, porque él fue uno solo y él hizo su historia y yo trato de hacer la mía, recordándolo y admirándolo siempre, pero la realidad es que subirme a un auto y decir mi abuelo fue un genio no me da dos décimas más, lo que si siempre quiero copiar de mi abuelo es la personalidad”.
Josito es un pibe aferrado a su familia que mantiene los principios de donde él salió, siempre con los pies en la tierra, aferrándose especialmente a su mamá, escuchando sus consejos y viendo la realidad, vergonzoso por momentos no puede evitar él, ni quien pregunta, traer siempre a la charla a “El Loco”, y es que fue y es un referente, por lo que resulta difícil que no aparezca su nombre y esas ganas inmensas de que hoy este acá.
“Me hubiese gustado que esté para compartir esto, estar en la radio o haciéndome el auto, el motor, porque sabía de todo, creo que estaría orgulloso de mi por el simple hecho de estar corriendo, pero me hubiese gustado poder disfrutarlo de grande, porque lo habría disfrutado más que lo que lo disfruté de chico”.
Seguramente desde donde lo esté mirando el orgullo es inmenso y no por el simple hecho de estar corriendo, sino por llevar en alto esa pasión que corre en la sangre familiar, por respetarla, por ser él mismo, por correr con esa marca que lo hace sentir más cerca de su abuelo, por formar parte de ese sello que los hace tan especiales, el sello Di Palma.

Es cierto que cuando uno va creciendo debe hacer su propio camino, elegir qué equipo de fútbol seguir, deporte, profesión, colores, olores y sabores favoritos. No obstante, cómo se le puede pedir a un nieto de italianos que no coma pastas, cómo se le puede pedir a un descendiente directo de españoles que no adore los mariscos, cómo se le puede pedir a un Di Palma que no le hierva la sangre con el rugir de un motor.
“Desde chico, mi mamá intentó que nos dediquemos a otro deporte, pero solo quise correr en autos, es algo que como se dice se lleva en la sangre, esa pasión por los fierros”, Josito mismo lo dice, “se lleva en la sangre”, esa ganas permanente de estar arriba de un auto, metiendo mano él mismo tal como lo hacía su abuelo, aquel “Loco Luis” que le dio vida a tanta adrenalina en una familia signada por la velocidad y la pasión.
Josito es un Di Palma con todas las letras, tiene todo para serlo, el carisma, la pasión, la simpatía constante, la buena onda y el compromiso con el deporte motor que tanto ama, algo que aprendió, formó o tal vez simplemente se dio porque se tenía que dar. “Hay cosas que salen naturalmente, hay momentos en los que uno es simpático porque sale y a la hora de trabajar hay que trabajar, quizás lo que me puede llevar a diferenciar de mis tíos por así decirlo, es esos años que yo estuve en lo de Berta, pero en si mi forma de pensar jamás cambió, tal vez veo el automovilismo desde otro punto de vista, pero sigo siendo el mismo de siempre, tal vez salí un poquito más cuerdo en algunas cosas, pero soy un Di Palma”, confesó entre risas y con orgullo en los ojos.
Es cierto que forjó su propio camino y que hace rato dejó de ser el nieto, hijo o sobrino de, con 24 años ya tiene nombre propio y no por ser un Di Palma sino por ser simplemente Josito, pero para ser quien es hoy cuánto de esta familia tiene en su personalidad y su forma de ser en la vida.
“Lo que más mamé de los Di Palma fue de parte de mi viejo, el ser ante todo buena persona, es el formato que copié de él, ser honesto e ir siempre con la verdad, manteniendo siempre los principios y ser lo más humilde posible. Después en cuanto a la relación con la gente uno lo mira a Marcos y algunas cosas hay que copiarle porque mal no viene. Y de mi abuelo tengo de él y pude compartir la pasión, el automovilismo cambió mucho y él era un apasionado, hoy la mayoría de los que vienen al TC es por el sueldo y no por la pasión, lo que yo tengo de mi abuelo es esa pasión única”.
Convirtiéndose poco a poco en ídolo siendo respetado y muy bien acompañado por sus hinchas, en alguna época de su vida probablemente debió soportar la comparación y esa mochila de sentirse obligado a andar bien, por el simple hecho de ser el nieto de un referente, de un hombre inigualable que si hoy estuviera se sentiría orgulloso al ver cómo su nieto buscó la mejor manera de hacer las cosas, desligándose de esa mochila y ganándose un lugar él mismo paso a paso, con entusiasmo y garra.
“Es común que comparen y pregunten por ser el nieto o el sobrino de alguien, en Arrecifes tal vez uno está más tranquilo porque allá sos uno más y eso lo hace ser a uno tan transparente, nadie es diferente por ser Di Palma, no me dan cierta importancia como para hacer que yo cambie, puedo ser simple y así soy en todos lados, en todos los sentidos de la vida tal vez en algún momento si se necesite chapear con el apellido, pero no es mi estilo”.
Con la palabra pasión bien arraigada en su vocabulario, Josito abrió las puertas de su mundo compartiendo una picada, una sonrisa y algunas pausas en las que pensaba realmente qué responder como por ejemplo que sería de su vida sin el automovilismo, “todos los días de mi vida me hago la misma pregunta, si mañana no corro, qué hago, por lo visto me gustaría cantar porque en todos los viajes que hago canto, pero lo hago muy mal, la verdad ni idea, no lo se, no puedo estar sin automovilismo”.
Quien pudiera estar sin el automovilismo siendo heredero de una dinastía fierrera, de una historia que va de Di Palma en Di Palma, que continuará en su hermano, su primo y seguramente también en sus nietos y sobrinos, cómo estar sin automovilismo si en ese 0+ que corre por sus venas también corre el fuego sagrado del Turismo Carretera, ese fuego apasionado que heredó y también forjó.
“Está bueno seguir el mismo camino que formó la familia, seguramente si soy heredero de una pasión y me encanta serlo, porque me vuelvo loco cuando no corro, pero creo que formé mi camino, seguramente lo llevamos en la sangre, pero más allá de eso yo hice lo mío, apunté para el lado que me parecía a mi y lo sigo, no me gusta que me comparen con mi abuelo, porque él fue uno solo y él hizo su historia y yo trato de hacer la mía, recordándolo y admirándolo siempre, pero la realidad es que subirme a un auto y decir mi abuelo fue un genio no me da dos décimas más, lo que si siempre quiero copiar de mi abuelo es la personalidad”.
Josito es un pibe aferrado a su familia que mantiene los principios de donde él salió, siempre con los pies en la tierra, aferrándose especialmente a su mamá, escuchando sus consejos y viendo la realidad, vergonzoso por momentos no puede evitar él, ni quien pregunta, traer siempre a la charla a “El Loco”, y es que fue y es un referente, por lo que resulta difícil que no aparezca su nombre y esas ganas inmensas de que hoy este acá.
“Me hubiese gustado que esté para compartir esto, estar en la radio o haciéndome el auto, el motor, porque sabía de todo, creo que estaría orgulloso de mi por el simple hecho de estar corriendo, pero me hubiese gustado poder disfrutarlo de grande, porque lo habría disfrutado más que lo que lo disfruté de chico”.
Seguramente desde donde lo esté mirando el orgullo es inmenso y no por el simple hecho de estar corriendo, sino por llevar en alto esa pasión que corre en la sangre familiar, por respetarla, por ser él mismo, por correr con esa marca que lo hace sentir más cerca de su abuelo, por formar parte de ese sello que los hace tan especiales, el sello Di Palma.



