Todavía nos duraba el dolor de la primera etapa, al perder a Humberto Antonio Pasciulli en la tremenda conjunción de curva y árbol, cuando el marplatense ya mostraba sus grandes virtudes como piloto del Turismo Carretera.
Como veloz película, las imágenes del “Califa Chico” en un Mecánica Argentina; en un Sport Internacional; en un Fórmula tres, en un Turismo Mejorado, en un Turismo Carretera, ah….y con el alambre de púas en el cuello en un despiste del monoposto en el circuito del Parque San Martín, en Mendoza, donde solo tres o cuatro centímetros lo separaron de la muerte, que esta vez no perdonó.
Aimogasta, La Rioja, veintiuno de octubre de mil novecientos setenta y tres, segunda etapa del Gran Premio que lo llevaba triunfador a su Concepción natal. Luego los números cumplirían la justicia que no impartió el destino. Salve, Nasif, igual fuiste el campeón.
COMISIÓN DIRECTIVA
ACTC

Todavía nos duraba el dolor de la primera etapa, al perder a Humberto Antonio Pasciulli en la tremenda conjunción de curva y árbol, cuando el marplatense ya mostraba sus grandes virtudes como piloto del Turismo Carretera.
Como veloz película, las imágenes del “Califa Chico” en un Mecánica Argentina; en un Sport Internacional; en un Fórmula tres, en un Turismo Mejorado, en un Turismo Carretera, ah….y con el alambre de púas en el cuello en un despiste del monoposto en el circuito del Parque San Martín, en Mendoza, donde solo tres o cuatro centímetros lo separaron de la muerte, que esta vez no perdonó.
Aimogasta, La Rioja, veintiuno de octubre de mil novecientos setenta y tres, segunda etapa del Gran Premio que lo llevaba triunfador a su Concepción natal. Luego los números cumplirían la justicia que no impartió el destino. Salve, Nasif, igual fuiste el campeón.
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