En el autódromo de La Plata, 13 fecha anual y segunda de la Copa de Oro para el Turismo Carretera, Christian Ledesma está feliz. Se baja del auto, recibe las felicitaciones de los mecánicos que lo asisten, pronuncia las primeras palabras tras el 21 triunfo dentro de la máxima categoría. Toda esa alegría parece ocultar el cansancio generado por un asperísimo mano a mano con Mariano Werner. Chevrolet vs. Ford. Puro pontonazo en la largada y en los tres relanzamientos que tuvo la competencia. El marplatense comenzará a respirar aliviado. Lógico, sin perder una cuota de alegría.
"Fue una carrera muy linda, de las que da gusto ganar. Pude descontarle algunos puntos a Matías, que viene muy firme", sostiene Ledesma ahora, más analista y con menos revoluciones que el pasado domingo. Había dejado en claro su postura: "Quiero ser campeón y la voy a pelear, pero en eso voy a pensar a partir del lunes". Ayer, entonces, el día terminó consumiéndose entre análisis de lo vivido, el auto que alista el equipo Jet Racing y Rossi (sí, el tal Matías que culminó tercero y surge dominador del minitorneo definitorio). Antes, una frase que seguro quedará grabada en la memoria de los fanáticos tuercas. "Nunca había tenido la posibilidad de ganar en La Plata, el autódromo que lleva el nombre de Roberto Mouras. Ese tipo fue uno de mis ídolos. Un grosso para todo el automovilismo", manifestó emocionado.
En fin, vayamos por partes. ¿Qué decir de la reciente victoria alcanzada por Ledesma? Primero, que resultó la tercera en lo que va de temporada (Posadas y Rafaela habían sido las otras). Luego, que los cimientos estuvieron concebidos al momento de la serie, la segunda de la jornada platense. Christian venció en la más rápida, pese a que la pista se presentó sucia con aceite durante la primera parte. Eso le permitió picar en punta cuando hubo que iniciar la prueba principal. Sin embargo, nada resultaría fácil. "No podía creer que saliera tantas veces el auto de seguridad. Pero bueno, no quedaba otra que concentrarse para hacer las cosas bien y no perder la posición", dijo. Y más adelante, agregó: "En las últimas tres vueltas mi auto se cayó. Veníamos bien, pero ahí perdió un poco de rendimiento. Quedó patinando, yendo de cola, y nos vimos complicados".
La Chevy que atienden Alberto Canapino y Fernando García en chasis y motor ocupa el siguiente párrafo. "En líneas generales responde bien. Funciona mejor en algunas carreras que otras, pero siempre se mantiene ahí. Con la posibilidad de estar dentro del grupo de adelante", consideró Ledesma. Los números lo avalan: excepto Concordia y Alta Gracia, donde fue 22° y octavo, siempre cerró entre los cinco mejores registros clasificatorios. "El sábado quedé algo preocupado, porque no teníamos el funcionamiento del viernes. Ya el domingo, a partir de la serie, esa condición se invirtió y terminamos arriba", llegó a escucharse de la última experiencia. El cierre de este apartado resultó lacónico. "Nosotros tenemos que seguir abocados al trabajo. Qué pasará con Rossi será algo que determine el tiempo y las carreras. Todavía falta mucho".
Ahora bien, ¿cuánto es lo mucho que falta según lo aquí expuesto? Ni más ni menos que 164,5 puntos (la última contienda entrega 70,5). Ledesma, vorágine teceísta mediante, evita posicionarse como el gran rival de Rossi en la pelea hacia el número uno. De todas maneras, que nadie lo dude, este experimentado piloto de 38 años lo es por rendimiento y actualidad. Los 50 puntos que lleva adelante el de Del Viso parecen mucho y hasta poco. Incluso desestimándose aquellos 15 perdidos en San Luis, competencia anterior, que se escurrieron a falta de media vuelta para recibir el banderazo. Lo lamentará Ledesma, pero nada de espejo retrovisor.
"Es fácil hablar con el diario del lunes. Así también contarían los puntos que perdimos en Concordia o Junín, donde terminamos con abandono. La diferencia es que en el Rosendo Hernández me faltaron dos o tres curvas. Pero son cosas que se dan". Palabra de Ledesma. El brillante último ganador. El que acaba de igualar la marca de Juan Manuel Bordeu y Eduardo Copello entre los hombres más ganadores en la historia del TC. Hoy, el escollo más firme de Rossi. "Yo no corro contra él solo. Para ganar tenés que vencer a todos", sentenció. Va en busca del premio mayor.

En el autódromo de La Plata, 13 fecha anual y segunda de la Copa de Oro para el Turismo Carretera, Christian Ledesma está feliz. Se baja del auto, recibe las felicitaciones de los mecánicos que lo asisten, pronuncia las primeras palabras tras el 21 triunfo dentro de la máxima categoría. Toda esa alegría parece ocultar el cansancio generado por un asperísimo mano a mano con Mariano Werner. Chevrolet vs. Ford. Puro pontonazo en la largada y en los tres relanzamientos que tuvo la competencia. El marplatense comenzará a respirar aliviado. Lógico, sin perder una cuota de alegría.
"Fue una carrera muy linda, de las que da gusto ganar. Pude descontarle algunos puntos a Matías, que viene muy firme", sostiene Ledesma ahora, más analista y con menos revoluciones que el pasado domingo. Había dejado en claro su postura: "Quiero ser campeón y la voy a pelear, pero en eso voy a pensar a partir del lunes". Ayer, entonces, el día terminó consumiéndose entre análisis de lo vivido, el auto que alista el equipo Jet Racing y Rossi (sí, el tal Matías que culminó tercero y surge dominador del minitorneo definitorio). Antes, una frase que seguro quedará grabada en la memoria de los fanáticos tuercas. "Nunca había tenido la posibilidad de ganar en La Plata, el autódromo que lleva el nombre de Roberto Mouras. Ese tipo fue uno de mis ídolos. Un grosso para todo el automovilismo", manifestó emocionado.
En fin, vayamos por partes. ¿Qué decir de la reciente victoria alcanzada por Ledesma? Primero, que resultó la tercera en lo que va de temporada (Posadas y Rafaela habían sido las otras). Luego, que los cimientos estuvieron concebidos al momento de la serie, la segunda de la jornada platense. Christian venció en la más rápida, pese a que la pista se presentó sucia con aceite durante la primera parte. Eso le permitió picar en punta cuando hubo que iniciar la prueba principal. Sin embargo, nada resultaría fácil. "No podía creer que saliera tantas veces el auto de seguridad. Pero bueno, no quedaba otra que concentrarse para hacer las cosas bien y no perder la posición", dijo. Y más adelante, agregó: "En las últimas tres vueltas mi auto se cayó. Veníamos bien, pero ahí perdió un poco de rendimiento. Quedó patinando, yendo de cola, y nos vimos complicados".
La Chevy que atienden Alberto Canapino y Fernando García en chasis y motor ocupa el siguiente párrafo. "En líneas generales responde bien. Funciona mejor en algunas carreras que otras, pero siempre se mantiene ahí. Con la posibilidad de estar dentro del grupo de adelante", consideró Ledesma. Los números lo avalan: excepto Concordia y Alta Gracia, donde fue 22° y octavo, siempre cerró entre los cinco mejores registros clasificatorios. "El sábado quedé algo preocupado, porque no teníamos el funcionamiento del viernes. Ya el domingo, a partir de la serie, esa condición se invirtió y terminamos arriba", llegó a escucharse de la última experiencia. El cierre de este apartado resultó lacónico. "Nosotros tenemos que seguir abocados al trabajo. Qué pasará con Rossi será algo que determine el tiempo y las carreras. Todavía falta mucho".
Ahora bien, ¿cuánto es lo mucho que falta según lo aquí expuesto? Ni más ni menos que 164,5 puntos (la última contienda entrega 70,5). Ledesma, vorágine teceísta mediante, evita posicionarse como el gran rival de Rossi en la pelea hacia el número uno. De todas maneras, que nadie lo dude, este experimentado piloto de 38 años lo es por rendimiento y actualidad. Los 50 puntos que lleva adelante el de Del Viso parecen mucho y hasta poco. Incluso desestimándose aquellos 15 perdidos en San Luis, competencia anterior, que se escurrieron a falta de media vuelta para recibir el banderazo. Lo lamentará Ledesma, pero nada de espejo retrovisor.
"Es fácil hablar con el diario del lunes. Así también contarían los puntos que perdimos en Concordia o Junín, donde terminamos con abandono. La diferencia es que en el Rosendo Hernández me faltaron dos o tres curvas. Pero son cosas que se dan". Palabra de Ledesma. El brillante último ganador. El que acaba de igualar la marca de Juan Manuel Bordeu y Eduardo Copello entre los hombres más ganadores en la historia del TC. Hoy, el escollo más firme de Rossi. "Yo no corro contra él solo. Para ganar tenés que vencer a todos", sentenció. Va en busca del premio mayor.



