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Simplemente “Guille”

En un repaso de las notas más destacadas del 2013 hoy es el turno de Guillermo Ortelli. El séxtuple campeón del Turismo Carretera desde otra mirada.

ACTC.org.ar · 10/01/2014TC


Terminó la actividad y el séxtuple espera en su casilla, galletitas, el mate preparado y en la tele, un partido de Argentina contra Brasil, con Passarella como técnico. Tras romper el hielo con algunas risas, comienza la charla con un “tipo”  sencillo que hace una pausa entre las bromas y con los ojitos mirando hacia arriba se pone a pensar qué le dio y qué le sacó ser “El Guille”.

“No se si me dio y me sacó, porque la verdad es que no creo haber cambiado mi manera de ser ni de pensar por lo que soy o lo que hice. Si me dio la posibilidad de sentir el apoyo de la gente y el reconocimiento, pero sacarme, quizás el no estar tanto con mi familia, pero porque yo elegí esta vida y ellos me apoyan”.


Luego de varios minutos de haber  comenzado la charla, los gestos cambian en el rostro del piloto de Salto, quien ya no se distrae con las atajadas del “Mono” Burgos, sabe que no se va a hablar del andar de la Chevy o de la actualidad de la categoría, se relaja y se pone pensativo, en especial, cuando se le pregunta por su hijo Mateo. 
 
“No se si podré encontrar una palabra que demuestre lo que significa Mateo para mi, lo disfruto mucho, se que soy demasiado permisivo, que debería marcarle más los puntos, pero me puede,  se los marco, pero me cuesta, realmente soy débil ante él”

Y se le nota, porque los ojos le brillan al nombrarlo, sonríe orgulloso y se acomoda aún más, estira los brazos de cada lado del sillón y cuenta que si bien Mateo es exigente con los resultados, entre ellos no hablan de automovilismo, que no hay trofeos en el interior de su casa y que inclusive él no mira, escucha o lee cosas de automovilismo.

Resulta difícil entender que un referente como lo es Ortelli no consuma esto fuera del autódromo, pero claro, es un señor del Turismo Carretera, cuánto automovilismo necesita en su vida más que el que ya es él por naturaleza.

“No, definitivamente no, nunca me puse a pensar en eso de señor Turismo Carretera, por eso digo que no cambió mi forma de pensar y ser el ganar lo que gané, me sigo amargando cuando no me va bien como me amargaba el primer día que vine a correr. Pasa que pasó todo muy rápido en el Turismo Carretera y a veces hasta pareciera que no fue cierto, nunca me imaginé que iba a debutar e iba a ganar. Me acuerdo de mi saltando como loquito arriba del auto, es el recuerdo que más tengo”.

Sin ego, simplicidad y total humildad comienza a recordar esos campeonatos que lo catapultan como ídolo, aunque él se empecine en pensar lo contrario.

“De los seis campeonatos me gustó la definición del 2011 por cómo se dio, porque fue mano a mano en pista. El del 2001 me acuerdo que estábamos cenando muy tranquilos el sábado a la noche, no habíamos perdido nunca la esperanza de poder ganar y el que más me dolió fue el del año pasado, me dolió muchísimo, nunca pensé que me podía llegar a doler tanto el perder un campeonato, porque sentí que lo tuve muy cerca, porque me quedé con bronca por pelearle a quien no se la tenía que pelear y a quien si debía no tuve el tiempo entonces (levanta la mano y señala su garganta) me quedó acá, y si lo hubiese peleado y no se lo hubiese ganado estaría tranquilo, pero no con la espina de qué hubiese pasado”.

Frente a tanta experiencia, tanto vivido tanto ganado y no tanto perdido ¿qué motiva a Guille a seguir en cada semáforo en verde?

“La pasión me motiva día a día, la pasión de practicar este deporte que me gusta, que lo siento, pasa un tiempo que no corro y lo extraño, quiero volver, supongo que eso va a ser natural y va a marcar el día que deje, cuando me entre a preguntar si quiero ir a correr o quiero quedarme”.

Es ídolo genera ese no se qué en aquellos que lo ven como a un ser inalcanzable, produce nerviosismo en muchos y con todo lo grande que es para varios, él aún no es consciente de lo que puede ser capaz de producir en quien lo admira con letra mayúscula.

“Yo no siento ni percibo lo que pueda causar en los demás, por eso siempre sorprende el público, veo mi cara tatuada en brazos, piernas, o pecho y me corre un escalofrío. El calor de la gente es hermoso, a mi me encanta cuando uno puede hacer algo y ellos lo disfrutan, es de las cosas más lindas que me dio el automovilismo”.

Pasaron los minutos, el mate se lavó, las galletitas siguen ahí, el marcador del partido se mantiene en cero, la charla llega a su fin, pero no antes sin saber ¿quién es Guillermo Ortelli? “Soy yo, el que conoce el 99% de la gente”, claro qué otra respuesta podía dar él, más que un simple “yo”, tan simple como él, como el tipo incapaz de darse cuenta de lo que es capaz, el hombre que le organizó un casamiento sorpresa a su mujer, el que dice “una buena mujer como la que yo tengo es para toda la vida”, el que remarca “le pido a Dios y agradezco el poder seguir haciendo lo que me apasiona”, para él un simple yo, para todos los demás nada tan simple como “El Guille”.

Carolina Gómez D’Iorio




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